lunes, 24 de noviembre de 2008

domingo, 23 de noviembre de 2008

LAS PIELES DEL POETA

Fernando Pessoa.
TM/Collage/Tela 160 x 110 cm.

Contaba solo seis años, cuando, integrado entre sus juegos infantiles, surgió en el imaginario de Pessoa, Chevalier de Pas, primer pseudónimo con el que se dirigía cartas a sí mismo, anticipando la pauta que en el futuro debería marcar su destino literario, a lo largo del cual, una pléyade de identidades yuxtapuestas irían jalonando su espacio creativo. Él mismo confesaba: “Veo delante de mí, en el espacio incoloro pero real del sueño, las caras, los gestos…”

La infancia, adolescencia y formación anglosajona vividas en Sudáfrica, alejado de su entorno originario supuso un aislamiento que él mismo gustaba fomentar y abonó el terreno donde fueron surgiendo estos “compañeros de viaje”, algunos con identidades muy distantes a las de su órbita portuguesa. “Sea como fuere, el origen natural de mis pseudónimos está en mi tendencia orgánica y constante para la despersonalización y para la simulación”…” no se manifiestan en mi vida práctica, exterior y de contacto con otros; hacen explosión para dentro y los vivo yo a solas conmigo”.

La necesidad de transitar un espacio mayor de pensamiento y análisis de la realidad, a veces, de manera contradictoria, desemboca en la aparición de nuevas pieles con las que establecer una corriente dialéctica: los heterónimos, provistos por el poeta de apariencia y caracteres dispares, unidos a voces y estilos distintos e independientes. “Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental, vestida de la música que le es propia, puse en Álvaro de Campos toda la emoción que no doy ni a mí ni a la vida… preteridos por Fernando Pessoa, ¡impuro y simple!”

Transitar la obra de Fernando Pessoa es tarea difícil e inabarcable si se pretende exprimir cada reflexión, cada matiz inmerso en un poema, especialmente en clave diferente a la literaria; razón por la cual este trabajo pasa, solo, por establecer un acercamiento a la poesía de sus principales heterónimos, intentando provocar, en la cercanía, la osmosis que permita atisbar, a través de cada propuesta, una aproximación a su infinito universo sensible y creativo. Cada una de estas aproximaciones supone un esfuerzo por descubrir el color y la forma subyacente bajo esas voces y trata de revelar su entorno, los paisajes descritos en sus versos y los rostros de aquellos álter ego que el poeta dibujó en su pensamiento y de los que decía, poco antes de su prematura muerte: “todavía hoy, a cerca de treinta años de distancia, oigo, siento, veo. Repito: oigo, siento, veo... y tengo añoranza de ellos”.



Ricardo Reis.
TM/Collage 40 x 30 cm.


Alvaro de Campos.
TM/Collage 40 x 30 cm.

PINTURAS

El jardín de las rosas de Adonis. TM/Collage/Tela 160 x 150 cm.


El guardador de rebaños. TM/Collage/Tela 160 x 150 cm.


Paisaje. TM/Collage/Tela 160 x 150 cm.


Chiado X. Oleo/Tela 110 x 110 cm.


ChiadoXI TM/Tela 100 x 110 cm.


Lluvia oblicua. Oleo/Tela 110 x 110 cm.


LLuvia cenicienta. Oleo/Collage/Tela 100 x 81 cm.


Durban. TM/Collage/Papel 40 x 30 cm.


Tabacaria I. TM/Collage/Tela 70 x 50 cm.


Gozo los campos sin mirarlos. TM/Tela 150 x 300 cm.


Mar portugués. TM/Collage/Papel 75 x 17O cm.


FOTOS DE LA EXPOSICIÓN(Madrid)

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